El verano en
Donetsk hace ya que comenzó, pues el calor (¿?) viene azotando a sus
habitantes, acostumbrados a un gélido invierno, desde el mes de mayo. No
obstante, hasta finales de junio o principios de julio la inactividad no se
estableció en la oficina. Nuestras actividades se vieron muy reducidas por el
corte vacacional en las escuelas propio de estas fechas, así que nuestra agenda
semanal se reduce poco más que a trabajo de oficina y a seguir con tres o
cuatro actividades que aún manejamos, tipo clases de idiomas, eventos los fines
de semana, clases de conversación en español, cinefórum los jueves por la tarde
y proyectos veraniegos, como la exhibición fotográfica que estamos preparando
para el mes de julio.
Aparte de eso,
mucho tiempo libre. Cada uno lo invierte de una manera, centra sus esfuerzos en
intereses distintos. Los hay que se dedican a preparar un manual de sueco para
principiantes interesados en esa lengua, los hay que aumentan el número de
horas dedicadas al trabajo burocrático de oficina, y yo personalmente lo empleo
en redoblar mis esfuerzos por aprender la lengua de Dostoievski. Además de
proseguir con más formalidad las clases de ruso, dedico muchas más horas
semanales al estudio solitario de esta compleja lengua, que, como podrán atestiguar
los interesados en el aprendizaje de idiomas extranjeros, o los que ya se hayan
visto expuestos a esta experiencia por distintas razones, cuanto más aprendes,
más dudas te entran.
Puede sonar
paradójico que cuando te haces a las declinaciones de los seis
casos de este bello idioma (nominativo, genitivo, dativo, acusativo,
preposicional e instrumental), empiezas a entender mejor la disposición de las
palabras en oraciones más complejas, pero al mismo tiempo encuentras más
excepciones, lo que puede llevar a períodos de frustración momentánea. No sólo
resulta complicado tener en cuenta la función de las palabras en la oración
para utilizarlas en el caso correcto, sino que además hemos de considerar el
aspecto verbal, terminología desconocida en español. El aspecto hace referencia
a la temporalidad de la acción que describe el verbo; por tanto, si la acción
finalizó en tiempo pasado (aspecto perfectivo), usaremos una variante (formada
con prefijos, sufijos o directamente una forma diferente – los temidos verbos
irregulares) del verbo en acción no finalizada (aspecto imperfectivo). No basta
con aprender solo el imperfectivo, también es necesario el perfectivo, por lo
que la memorización de los verbos requiere de un esfuerzo doble.
A modo de ejemplo,
tomemos el verbo “hacer” (en ruso, “делать”). Делать es la forma imperfectiva
del verbo, así que si queremos indicar que ayer estábamos haciendo los deberes
en casa, usaremos este aspecto: “вчера я делал задание дома”. El matiz del
imperfectivo nos comunica que esa acción tuvo lugar ayer, pero ignoramos si
finalizó, es decir, si terminamos de hacer los deberes. En cambio, si empleamos
el perfectivo de este verbo, (“сделал”, que significa también “hacer”),
entenderemos que terminamos de hacer los deberes. Las dificultades no acaban
ahí, porque el verbo “ir” en ruso tiene mil y una formas distintas, dependiendo
de si es “ir a pie”, “ir en un vehículo”, “ir hacia dentro – entrar”, “ir hacia
fuera – salir”, “ir a algún sitio de forma directa”, “ir a algún sitio pero
dando un rodeo”, etc.
Independientemente
de los avances lingüísticos que se puedan adquirir de forma más intensiva
durante el estío, quizá lo más interesante, o al menos lo que más dudas o
excitación provoca en los voluntarios que vivimos en Karpinskogo, es la
situación actual del lugar donde viviremos. Ante la falta de nuevos
voluntarios, y con la marcha de Axel a primeros de agosto, mi piso será excesivamente
gravoso para mi organización, así que me veo obligado a mudarme con una
familia, cuyos miembros (mentores y gente activa en los eventos que
organizamos) ya conozco y aprecio, por lo que mi convivencia con nativos dará
un nuevo impulso al aprendizaje del ruso.
Sí, el mes y medio que queda de verano se presenta aburrido en cuanto a “trabajo de campo”, pero el ruso supone, además de una necesidad comunicativa básica tanto en el trabajo como para la vida diaria, una excelente motivación académica y personal.
Una interesante clase de gramatica rusa para explicar lo verdaderamente importanre. Que vas a convivir con una familia rusa.
ResponderEliminarEsperamos que sea positivo en todos los aspectos.
Brillante entrada, como siempre, pero ya podías haber transcrito lo que pones en ruso porque, para los que no conocemos la lengua de Dostoievski o de Tolstoi, esas grafías son del todo incomprensibles, y una se siente al verlas como cuando entré a nuestra primera clase de árabe con nuestro "querido" Moashim...
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