miércoles, 17 de julio de 2013

"Hestío"

El verano en Donetsk hace ya que comenzó, pues el calor (¿?) viene azotando a sus habitantes, acostumbrados a un gélido invierno, desde el mes de mayo. No obstante, hasta finales de junio o principios de julio la inactividad no se estableció en la oficina. Nuestras actividades se vieron muy reducidas por el corte vacacional en las escuelas propio de estas fechas, así que nuestra agenda semanal se reduce poco más que a trabajo de oficina y a seguir con tres o cuatro actividades que aún manejamos, tipo clases de idiomas, eventos los fines de semana, clases de conversación en español, cinefórum los jueves por la tarde y proyectos veraniegos, como la exhibición fotográfica que estamos preparando para el mes de julio.
Aparte de eso, mucho tiempo libre. Cada uno lo invierte de una manera, centra sus esfuerzos en intereses distintos. Los hay que se dedican a preparar un manual de sueco para principiantes interesados en esa lengua, los hay que aumentan el número de horas dedicadas al trabajo burocrático de oficina, y yo personalmente lo empleo en redoblar mis esfuerzos por aprender la lengua de Dostoievski. Además de proseguir con más formalidad las clases de ruso, dedico muchas más horas semanales al estudio solitario de esta compleja lengua, que, como podrán atestiguar los interesados en el aprendizaje de idiomas extranjeros, o los que ya se hayan visto expuestos a esta experiencia por distintas razones, cuanto más aprendes, más dudas te entran.

Puede sonar paradójico que cuando te haces a las declinaciones de los seis casos de este bello idioma (nominativo, genitivo, dativo, acusativo, preposicional e instrumental), empiezas a entender mejor la disposición de las palabras en oraciones más complejas, pero al mismo tiempo encuentras más excepciones, lo que puede llevar a períodos de frustración momentánea. No sólo resulta complicado tener en cuenta la función de las palabras en la oración para utilizarlas en el caso correcto, sino que además hemos de considerar el aspecto verbal, terminología desconocida en español. El aspecto hace referencia a la temporalidad de la acción que describe el verbo; por tanto, si la acción finalizó en tiempo pasado (aspecto perfectivo), usaremos una variante (formada con prefijos, sufijos o directamente una forma diferente – los temidos verbos irregulares) del verbo en acción no finalizada (aspecto imperfectivo). No basta con aprender solo el imperfectivo, también es necesario el perfectivo, por lo que la memorización de los verbos requiere de un esfuerzo doble.

A modo de ejemplo, tomemos el verbo “hacer” (en ruso, “делать”). Делать es la forma imperfectiva del verbo, así que si queremos indicar que ayer estábamos haciendo los deberes en casa, usaremos este aspecto: “вчера я делал задание дома”. El matiz del imperfectivo nos comunica que esa acción tuvo lugar ayer, pero ignoramos si finalizó, es decir, si terminamos de hacer los deberes. En cambio, si empleamos el perfectivo de este verbo, (“сделал”, que significa también “hacer”), entenderemos que terminamos de hacer los deberes. Las dificultades no acaban ahí, porque el verbo “ir” en ruso tiene mil y una formas distintas, dependiendo de si es “ir a pie”, “ir en un vehículo”, “ir hacia dentro – entrar”, “ir hacia fuera – salir”, “ir a algún sitio de forma directa”, “ir a algún sitio pero dando un rodeo”, etc.

Independientemente de los avances lingüísticos que se puedan adquirir de forma más intensiva durante el estío, quizá lo más interesante, o al menos lo que más dudas o excitación provoca en los voluntarios que vivimos en Karpinskogo, es la situación actual del lugar donde viviremos. Ante la falta de nuevos voluntarios, y con la marcha de Axel a primeros de agosto, mi piso será excesivamente gravoso para mi organización, así que me veo obligado a mudarme con una familia, cuyos miembros (mentores y gente activa en los eventos que organizamos) ya conozco y aprecio, por lo que mi convivencia con nativos dará un nuevo impulso al aprendizaje del ruso.

Sí, el mes y medio que queda de verano se presenta aburrido en cuanto a “trabajo de campo”, pero el ruso supone, además de una necesidad comunicativa básica tanto en el trabajo como para la vida diaria, una excelente motivación académica y personal.

2 comentarios:

  1. Una interesante clase de gramatica rusa para explicar lo verdaderamente importanre. Que vas a convivir con una familia rusa.
    Esperamos que sea positivo en todos los aspectos.

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  2. Brillante entrada, como siempre, pero ya podías haber transcrito lo que pones en ruso porque, para los que no conocemos la lengua de Dostoievski o de Tolstoi, esas grafías son del todo incomprensibles, y una se siente al verlas como cuando entré a nuestra primera clase de árabe con nuestro "querido" Moashim...

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