miércoles, 2 de abril de 2014

Volver

Hace tres semanas, volví. No creo sin embargo que esa palabra defina la vida. Seis letras, “volver”, que giran en nuestra cabeza tratando de voltear la dirección en la que caminamos, como si al pronunciarlas pudiéramos regresar mágicamente a un punto concreto por el que ya pasamos antes de llegar a donde estamos. Todo lo que transcurrió entre esos dos momentos, y que posiblemente nos llevan a este, es como si se hubiera esfumado. Tal es la incongruencia de Caribdis, un juego estéril y sin sentido de vueltas al tiempo.


Un joven recibe un raro y valioso regalo, invierte el dinero de su venta y se hace rico. Cuando cumple una determinada edad, recibe una carta en que se le insta a volver atrás en el tiempo, concretamente a cuando recibió ese regalo. El objetivo de dicha misión es entregar un raro y valioso objeto a un chico. A sí mismo. De mí para mí, del yo del futuro al yo del pasado para que éste, yo, crezca, y, en unos años, vuelva para repetir el proceso. Volver no tiene sentido a menos que el tiempo sea lineal. Si se moviera en sentido circular, tendríamos la certeza de que volvería a pasar por ese punto tarde o temprano. Pero no lo es porque de lo contrario la propia palabra no existiría: significaría reiterar. Aceptando pues que el tiempo es lineal, volver no tiene sentido tampoco pues no podemos, como el joven de nuestra historieta, dar saltos en el tiempo. Volver es un caos en medio de lo incierto. Esa incertidumbre es el tiempo, o lo que es lo mismo, la vida. No sabemos qué ocurrirá en el futuro, ni si guarda un sentido que durante nuestro paso por aquí tratamos de descifrar.


Considerando la idea de volver como absurda, no puedo decir que he vuelto. El “ahora” es heredero de todo lo que me trajo hasta aquí y provisor de lo que vendrá tras él. Pero soy yo quien decide, y para ello cada cual se vale de los recursos que tiene a su alcance, o de aquellos a los que quiera recurrir. En un mundo tan globalizado, en que se rinde pleitesía a los mercados y a una competitividad extrema como ritual para ganar el favor del dios de oro, son las cosas las que adquieren valor. A veces, ni siquiera existen, son virtuales. Si el tiempo es lineal, volver es un error y el mundo es una mentira, las personas (mi belleza) lo salvarán. Yo creo saber con quién quiero caminar, y les deseo lo mismo a todos los que aprecio y me aprecian.    

3 comentarios:

  1. La vida es un ir y volver continuo, lo importante es con quién andas el camino. Deseo que se cumplan tus anhelos, y que Dios q me ayuda en mis pasos, me permita caminar contigo y las personas que quieres. Si confías, nadie te fallará.

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  2. Gracias al cielo que el tiempo es lineal. No me entusiasma el eterno retorno de los griegos, donde todo es un sordo sucederse del pasado, y es imposible al hombre escapar del aciago destino. Gracias al cielo que el tiempo está abierto a la novedad irreemplazable del futuro, esa que el autor de este blog encontró, más allá de sus proyecciones, y que lo abrió a un horizonte mucho más grande. Volver sólo tiene sentido si portamos con nosotros la "novedad" que atesoramos y enriquecemos a los otros con nuestra propia riqueza...

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  3. De acuerdo en que el "volver" se puede experimentar, más que entender, en enriquecer a los demás con lo aprendido en un viaje, o tiempo, o vida, que es ciertamente lineal y que por tanto, a pesar de la primera premisa, sigo considerando como el próximo capítulo de nuestra existencia. No quisiera confundir volver con el reencuentro, son cosas distintas a mi entender.

    El poeta ya expresó mejor que yo la continuidad del tiempo que a toda persona le ha sido otorgado en estos versos:

    Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
    llegar allí, he aquí tu destino.
    Mas no hagas con prisas tu camino;
    mejor será que dure muchos años,
    y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
    rico de cuanto habrás ganado en el camino.

    No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
    Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
    Sin ellas, jamás habrías partido;
    mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
    Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
    Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
    sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

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