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| Parque adyacente al Donbass Arena |
Ayer tuve la suerte de ser invitado a la tradicional fiesta ucraniana de
Pascua ortodoxa. El sol resplandecía
imponente en el cielo, como si brindara por este día, tan importante para los
fieles. El verano hace ya más de una semana que forma parte de nuestra vida en
Donetsk, donde trabajadores locales se afanan por embellecer una tierra, unos
jardines, que bien hace tres meses parecían yermos. El parque adyacente al
Donbass Arene ofrece tantas rutas para pasear como personas que se animen a
visitarlo.
| Шашлык tradicional |
Decía que ayer tuve la suerte de ser invitado a la tradicional fiesta de
Pascua ortodoxa ucraniana. Fue una invitación cordial y sincera de un amigo,
que amablemente insistió en que acompañara a su familia a compartir la
tradicional Шашлык (shashlik), una brocheta de
carne acompañada de diferentes verduras, asada en la barbacoa. Antes ya
habíamos degustado tomates de huerta propia, cebolla, pimiento y pepino con
sal. Se bebió cerveza, vino blanco chileno, whisky, vodka, coca-cola y coñac. Es
necesario señalar que empezamos a comer cuando aún no eran las 12 debido a que
los ucranianos van a misa a las 6 de la mañana, como establece la liturgia
ortodoxa. A las 13 aproximadamente las brochetas de carne ya estaban listas
tras un paso (imagino) infernal por la barbacoa, pues ya para entonces
soportábamos 30 grados.
La comida transcurrió en el jardín de la casa de mi amigo, un bonito
lugar donde las plantas saludan con alegría a sus invitados. Rosas y tulipanes
quedaban en el medio, mientras un manzano y un gran ciprés ofrecían una sombra
tan necesaria como insuficiente. Una pequeña charca de estilo japonés albergaba
un par de peces de colores alegres y brillantes.
La familia de mi amigo, hijo único, se reduce a su padre, madre y abuela
paterna. Su padre, un hombre del que hablaré un poco más adelante, es una
persona alta, recia y simpática. Su madre, que estudió literatura rusa, se
mostró interesada en todo lo que tuviera que decir, mientras que su abuela, una
mujer enérgica y de ojos azules y brillantes, siempre tenía algo que comentar,
tras lo cual pedía a su nieto que tradujera. La comida transcurrió con
algarabía, como si el tiempo decidiera unirse al motivo que nos congregaba. Tras
un comienzo algo titubeante, enseguida el padre de mi amigo se lanzó a
preguntarme por la historia española, qué opinión tenía sobre algunos de los
eventos de la II Guerra Mundial, etc. En un momento dado, se levantó de la mesa
y me pidió que lo siguiera dentro de la casa. Allí me mostró, orgulloso, una
colección de tanques soviéticos en miniatura que guarda con celo tras un
cristal en medio del pasillo. Ya en el despacho, me enseñó también algunos
gorros militares antes de pedirme que, si puedo, le consiga uno de las Brigadas
Internacionales.
Por lo que pude entender, el padre de este orgulloso excombatiente del
Ejército Rojo había estado luchando en España y luego en la II Guerra Mundial,
mientras qué él llegó al grado de coronel en el ejército ucraniano. Lo sé de
buena tinta, pues me regaló la pareja de distintivos de mérito correspondientes
a su cargo, que guardo con cariño dentro de un cajón. Luego volvimos al jardín
para compartir sobremesa junto al resto de comensales: helado (бабушка купила, “la abuela lo compró”, así que no
puedes decir que no) y coñac, donde brindamos de nuevo por la Pascua antes de
separarnos con buenos deseos para todos.
| "Kulich", dulce tradicional de la Pascua ortodoxa |
El fin de semana que había empezado con cierta melancolía por Granada (“Quisiera
una vez más ver atardecer en San Nicolás, para contemplar el sol lamiendo los
muros rojizos de la Alhambra, hasta fundirse en un cielo rosado, punteado de
estrellas”), quedaba un poco atrás por la fantástica oportunidad que un amigo
me brindó para conocer más sobre el carácter y las tradiciones de estas buenas
gentes de Donetsk.
Христос воскрес!

Es muy interesante conocer otras culturas, y cómo nos ven a nosotros, en este caso, a los españoles. Al final uno se va dando cuenta que estamos entrelazados , ya sea por la historia, por creencias o simplemente, como seres humanos, orgullosos de lo nuestro ( nuestro pais, costumbres, aficiones etc.).
ResponderEliminarEs verdad que todo ello nos enriquece a todos, los q lo viven en directo, como es tu caso, así, como los que lo hacemos por la transmision.
Sí, es en realidad curioso ver cómo lo que a priori más nos separa es también fundamental en lo que nos une. Supongo que aún no hemos entendido que pertenecemos a la misma especie, y que en el fondo tenemos las mismas necesidades.
EliminarHola Jorge, no controlo el funcionamiento del blog (me enseñó tu madre) y acabo de hacer un comentario en el muro de marzo.
ResponderEliminarTe decía que me llama la atención la intensidad con la que vives estos momentos... Y, al tiempo, contemplo gozoso que aceptas el envite que supone el peso de la "alteridad", es decir, la apertura al otro. Probablemente, el "uno" se va redimiento... y ya si celebra la pascua ortodoxa...
Abrazos... Serafín
Quizá vivir en el mismo piso con dos 7 hace que me relaje, pero sí, cualquier cosa que no pudieras esperar de mí supongo que ya es historia. En ese sentido estoy contento con cómo me va la vida por aquí. No es que celebre la Pascua Ortodoxa, supongo que responde más al dicho "Donde fueres, haz lo que vieres", pero de verdad que lo pasé estupendamente. Un abrazo!
ResponderEliminarSoy mama
ResponderEliminarJorge, espero que le estés dando fuerte al RUSO. De verdad, ya que andas por aquellos lares, no se te ocurra volver para acá sin el ruso puesto... También un abrazo para ti... Sera
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