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| Cuesta de San Andrés |
La rus de Kiev, la madre de todas las ciudades rusas. El título impresiona,
pero la capital ucraniana defrauda un poco, quizá por las altas expectativas
que genera. Andriivskiy Uzviv, “la cuesta de San Andrés”, es sin duda una de
las calles más interesantes, ya que alberga algunas de las principales
atracciones de la ciudad: el castillo de Ricardo Corazón de León, la iglesia de
San Andrés o la casa-museo de Bulgakov, entre otras cosas.
En torno a la Plaza
de la Independencia, en el centro de Kiev, y a unos pocos minutos de la calle хрешчатик
(“Khreshchatyk”), se congrega la mayor actividad turística y de ocio de la
ciudad. Pero lo que de verdad enamora de la capital del país son sus zonas
verdes. Sus jardines y sus parques son un alivio para el viandante que busca un
poco de sombra con que protegerse del sol, tórrido e inclemente, que castiga la
ciudad. |
| Plaza de la Independencia |
Lo característico de Donetsk se torna incluso más curioso en Kiev, pues la
mitad de la gente habla ruso y la otra mitad, ucraniano, así que nunca sabes
qué te vas a encontrar cuando precisas la dirección adecuada. Como toda
capital, la vida particular de sus gentes parece no generar un atractivo especial,
sino que es el conjunto de intereses generales lo que define su propia
proyección. No obstante, es en el devenir concreto de sus habitantes donde el
turista hallará un conocimiento más aproximado de lo que mueve a los kievitas. Así, dilucidaremos los
parámetros que mejor definen la identidad del país expresados en la gente de la
calle, como si de un gran fresco se tratara. La opulencia de los lugares más
emblemáticos y turísticos contrasta severamente con la miseria de quienes los
ocupan, pobres gentes que tratan de llevar algo a la mesa vendiendo reliquias
de la antigua Unión Soviética a tan solo unos pasos del monumento a la
Independencia. Ucrania en general parece ofrecer esta discordancia donde quiera
que se vaya, un vínculo extraño entre un pasado de terror y subyugación y la
promesa de una libertad todavía no asimilada.
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| Monumento a la Madre Patria |
Un país que se debate entre sus tradiciones y las posibilidades de un nuevo
modelo económico, pero con un sistema aún enclavado en la burocracia soviética,
que tanto ha calado en la mentalidad ucraniana. Es una lucha eterna entre el ir
y el volver, que lógicamente queda en poco más que un punto muerto. No se
entiende de otra forma que todavía haya estatuas de Lenin en Donetsk o Járkov,
por ejemplo; o que incluso en la capital del país, símbolo de la independencia,
los vendedores ofrezcan al turista condecoraciones militares del Ejército Rojo
y propaganda soviética de la Guerra Fría.
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| Paso subterráneo en Kiev |
Es un lugar curioso, Kiev. El centro de la urbe se comunica bajo tierra,
como si fuera estrictamente necesario bucear en el pasado para nacer al
presente. En caso contrario, no queda otra que dar más vueltas de las
necesarias para llegar al mismo punto, como si tuvieras que pasar por infinitud
de oficinas para sellar un documento. La policía, corrupta, nos hace pagar solo
a los turistas por beber en la calle, dejando ya de antemano una salida al
soborno. Los ucranianos lo tienen asumido, y cuando ven acercarse a la milicia,
automáticamente echan mano de la cartera para evitarse una situación más
embarazosa.
Con todo y con eso, Ucrania ofrece un sinfín de posibilidades para el
turista atento y observador. Les animo a que la recorran con ojo atento, sin
dejarse distraer por la parafernalia comercial, vulgar imitación de los
estándares occidentales, y se imbuyan de lo que de verdad caracteriza al país:
la “бабушка” (abuela) que vende cigarros de estraperlo, iconos y reliquias del
pasado, paga a la policía por un mísero puesto junto al monumento a Bulgakov, y al terminar la jornada vuelve a
casa con cuatro cuartos en un autobús en que alguien le cede el asiento y nadie
le exige pagar.




que pais de contrastes, todavia viven en el siglo xx, con el miedo a q aparezca Stalin. Mezcla de orgullo y verguenza. Puede que orgullosos de su pasado, pero quieren desprenderse de él, mercantilizándolo.
ResponderEliminarInteresante cultura, en 2013, carecen de mediosy posibilidades que aqui consideramos imprescindibles; claro que es posible que no necesitemos tanto como creemos, y en cambio alli sepan lo que son las necesidades reales. Repito, muy interesante